lunes, 3 de diciembre de 2012

Así empieza mi diciembre...

Mi penúltimo mes de erasmus comienza de una manera divertida, Anaïs (Granada) y yo nos hemos ido a Nantes, una ciudad marítima al oeste de Francia, a pasar un buen fin de semana juntas. Queda destacar que es mi primer viaje de "chicas" (en plan viajar dos chicas al mismo tiempo, dormir juntas, y volver a nuestro destino). Destaco que Anaïs se ha hecho de querer hasta límites insospechados, y que me encantaría repetir (pero desgraciadamente mi economía no da para más).
El sábado empezó de una manera trágica: me quedé dormida y me desperté cuando Anaïs tocó a mi puerta. Agradezco el haberme dormido con la ropa puesta por si esto pasaba. Juntas fuimos corriendo a coger el bus, llegamos. Luego cogimos nuestro tren... y nos dormimos. Cuál fue nuestro agobio al despertar cuando pensamos que nos habíamos pasado la parada de Nantes, y el alivio al descubrir que era la siguiente parada.
Anaïs y yo en el tren, en el comienzo de nuestra aventura,
con mi gorrito ya que no me dio tiempo a peinarme con eso de haberme dormido y tal.
Una vez llegamos allí fuimos a buscar el hotel, un primer paisaje del Loire, mismo río que pasa por Tours y que desemboca en el mar en Nantes, nos sorprendió. Al igual que su tranvia y los super marios, yoshi's, comecocos y demás personajes de videojuegos pintados en las paredes de Nantes.
Una vez llegamos al hotel, nos fuimos a explorar y vimos la Cathédral Saint Pierre et Saint Paul (San Pedro y San Pablo), en la que están enterrados los duques de Bretaña, padres de Ana de Bretaña(símbolo del cisne), reina de Francia, madre de Luis XII (puercoespín).
Cathédral de Saint Pierre et Saint Paul en Nantes.
Tumba de los Duques de Bretaña, preciosa y con mucha historia.
Después de esto nos dirigimos a la oficina de Turismo, en la que descubrimos que en realidad no había muchas cosas para ver, pero luego nos apañamos como pudimos. Después de esperar de 12 a 14 a que abrieran cualquier sitio, nos fuimos al museo de Julio Verne, escritor de 20.000 leguas de viaje submarino, la vuelta al mundo en 80 días, viaje al centro de la tierra, etc. ya que vivió allí y ahora su casa es un museo. Aprendimos bastante e hicimos las tontas con una estatua del capitán Nemo (capitán del Nautilus, submarino de 20.000 leguas de viaje submarino) y otra de Julio Verne de joven.
Yo, con el pequeño Julio Verne. Le estoy mostrando
la estatua del capitán Nemo.
Anaïs seduciendo a la cámara con el capitán Nemo,
que según ella "estaba muy bien".
Tapando las partes del capitán Nemo, con el pequeño
Julio Verne de fondo sentadito en el banco.
En el Museo de Julio Verne, justo al lado de las estatuas.
Después fuimos a ver el famoso elefante mecánico (en el que no subimos porque nadie en la oficina de turismo nos dijo que teníamos que comprar las entradas por adelantado) y el carrusel de los mundos submarinos (basado en las novelas de Verne). Descubrimos una playa de 600 metros (creyendo que iba a ser una playa de verdad, vimos unas tumbonas y una playa de arena falsa, sin mar, sin nada, asi que "playa" va entre comillas). Al acabar nos acercamos a la antigua fábrica de galletas LU, en la que vimos una "exposición de arte moderno" (un montón de luces rosas proyectadas en una pared negra, que se movían, oséase, otra razón por la que no entiendo el arte contemporáneo).
El elefante mecánico que paseaba
a la gente y tiraba agua por su trompa.
Antigua fábrica de galletitas LU. Al atardecer.
Luego vimos el mercado de Noël (Navidad) típico de estas ciudades francesas, y después de callejear un buen rato, decidimos volver al hotel a descansar. Esta fue la mejor parte, ya que hablamos durante horas, recordamos cómo nos conocimos y todo lo que habíamos vivido, vimos la tele francesa y bailamos "grease" (yo era Travolta, jaja). Qué decir de la ducha y de la percha-peine que utilicé para hacerme la raya del pelo. Hasta que nos fuimos a dormir, y pasamos una noche de sueños muy cómodos y agradables.
Nuestra cómoda habitación, nuestro palacio particular.
Al día siguiente nos levantamos pronto para dejar nuestro palacio e irnos a ver el Castillo de los Duques de Bretaña, el último castillo de la Loire antes de llegar al mar. Fue una experiencia que nos dejó un buen sabor de boca, ya que es a su vez un museo de historia de Nantes. Allí descubrimos que Nantes había sido famosa por su exportación de esclavos, que fue invadida por los nazis, vimos partes de barcos "negreros" (osea los de la exportación) al igual que objetos de castigo. También vimos cosas bonitas, como publicidad antigua de las galletas LU y otro tipo de cosas: latas de conserva, jabones, etc... (ya que Nantes también fue importante en la creación de publicidad). Aquí fue dónde desesperada encontré mi llavero de Nantes, ya que no había en ningún otro sitio.
Anaïs y yo en el Castillo de los Duques de Bretaña,
museo de historia de Nantes.
Y así comimos un gofre y un crêpe antes de subir a nuestro tren, que concluyó este fantástico viaje en el que tan bien me lo pasé con esta personita que se ha convertido en una de las más especiales que conozco. Lástima que nos separemos en dos meses :(
Vistas de la Loire de Nantes, con la grúa amarilla que forma parte
del patrimonio de la ciudad, y a la izquierda,
la Torre de 144 metros en la que hay una vista panorámica de la ciudad.
En conclusión: un viaje agradable e interesante en compañía de una gran amiga que hizo que fuera muy especial. Gracias Anaïs.
Y con esto concluyo mi undécima actualización de mi blog del erasmus,
Besos,
Lola.

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